¿Qué tan preparadas están las organizaciones para aplicar la agilidad?

¿Qué tan preparadas están las organizaciones para aplicar la agilidad?

La implementación de agilidad requiere una madurez cultural, que a toda organización le gustaría tener, pero que es muchas veces, una utopía alcanzar. La cultura de una empresa, son las personas y, por ende, los equipos.

 

En ese contexto, Kibernum hace un diagnóstico al nivel de madurez de los equipos y qué adherencia tienen a trabajar como un todo en pro de un objetivo, acompañándolos en este proceso de transformación “personal”.
 
¿Y cómo ayudamos a que los equipos experimenten un cambio cultural? Kibernum ha diseñado dinámicas y herramientas, necesarias para identificar en que condición se encuentran respecto del modelo de desarrollo de equipos, publicado en 1965 por Bruce Tuckman, que identifica cuatro fases por las que debe pasar todo equipo antes de alcanzar su máxima efectividad.
 
Estas fases son:
 

– Formación (forming): Etapa en que se forman los grupos, las personas tratan de destacar y se evidencia inseguridad. Hay alta dependencia hacia un líder, es quien dirige.
 
– Conflictos (Storming): Hay “luchas de poder” para posicionarse respecto del resto. El líder actúa de mediador.
 

– Normalización (Norming): Se reducen los conflictos, hay acuerdos y consensos para mejorar sus procesos y forma de trabajo, se aceptan las responsabilidades de roles y se comparte el liderazgo. El líder toma una posición de facilitador.
 
– Desempeño (Performing): Se trabaja con buen rendimiento y pocos conflictos, existe un enfoque a lograr resultados y hay un alto nivel de autonomía. El líder delega.
 
Este modelo asociado a indicadores sistémicos, visión de cómo el equipo aporta a la cadena de valor, permite co-crear estrategias de formación personal, de equipo e incluso, escalar a la organización completa.
 
Todo este proceso, es impulsado y acompañado de nuestra PSO (Product Support Office u Oficina de Soporte al Producto), que hereda principios y valores del manifiesto ágil y se funde en cuatro pilares fundamentales de las organizaciones del futuro. Estrategia Organizacional, Indicadores para toma de decisiones (data-driven), Acompañamiento y coaching, Aprendizaje y mejora continua.
 
El análisis realizado, diagnóstico y modelo de madurez resultantes, hacen posible que las empresas apliquen prácticas y herramientas en función del crecimiento personal y profesional de sus colaboradores, permitiendo una adaptabilidad permanente a entornos cambiantes y a su vez, posibilitando a las organizaciones mantenerse vigentes en mercados cada vez más desafiantes.